Nestor Chayelle: Covers tan bueno como sus originales

En el mundo de la música todo se encuentra sujeto al ritmo, a las versiones, a la innovación, la letra, la melodía, etc.: un conjunto de partículas que hacen de una canción, la mejor, la más pegajosa. Hoy hablaremos de los covers, esas versificaciones de canciones que pueden resultar en muchos casos incluso mejores que la canción original.

Para muchas personas decir esto es una falacia, pero no hay que cerrarse tan solo a los derechos de autor. Los covers no significan apropiarse de la idea de los músicos creadores de la canción en cuestión, muy por el contrario: representan un homenaje y un honor el reproducirlas de forma individual, creativa, e innovadora.

Elije tu preferida

Si bien los covers pueden hacer grandes cambios en una canción al punto de solo hacerlas reconocibles  través de su letra, en cuanto a ritmos se refiere puede cambiar totalmente de una balada a un rock. Aquí les dejamos algunos ejemplos de covers que han resultado tan buenos o mejores como las versiones originales.

¿Recuerdan a la dulce Natalie Imbruglia y su éxito Torn? Pues resulta que esta canción es un cover de una banda de grunge no tan conocida llamada Ednaswap, ya desaparecida del mapa.




Otro tema para recordar de los 90 es la famosa balada de Sinéad O’Connor, Nothing compares 2 U. Resulta también es un cover, aunque ustedes no lo crean. Y la versión original es nada más y nada menos que de la autoría del cantante de pop Prince.




Cambiando drásticamente de estilo, tenemos la reconocida canción de Marilyn Manson, Sweet Dreams, que resulta ser original de la banda New Wave de los 80, Eurythmics. 




Y por último tenemos la versión reggae de UB40, de la canción Red Red Wine, la cual tampoco es de su autoría. Esta pertenece a Neil Diamond, quien fue el intérprete original del tema en los años 60.




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